A bailar por Sevillanas…
La Ciudad se cuelga sus farolillos y adorna a sus mujeres con sus vestidos de flamenca, y a sus hombres con trajes de corto y sombrero de ala ancha que tan bien les sientan a la mayoría. La sevillanas se escuchan y se bailan por todas partes, corren ríos de manzanilla, o de “rebujito” que entra mejor, la Calle del Infierno huele a algodón de azúcar, garrapiñadas y albero mojado…y suena, como su propio nombre indica, a Infierno. Las casetas, particulares la mayoría, se convierten en una prolongación del salón-comedor de esos socios que tan dedicados están a su causa, a su feria. Muchos tienen que pedir un crédito al banco para pasar la feria como Dios manda, aunque luego la resaca sea mu’ grande, pero eso da igual cuando empieza a amanecer en la feria y te encuentras soplándole a una taza de caldito de esos que revitalizan cuerpo y mente escuchando una Salve Rociera, o tomándote unos churros con chocolate antes de dormir unas horas.
La portada, que este año reproduce uno de los balcones de la Giralda, siempre es motivo de discusión, entre fino y fino, plato de jamón va, plato de "pescaito" viene. Las telas rayadas, verde y blanco, blanco y rojo, te dan una pista de cómo se puede vivir en una ciudad dividida por el fútbol.
El paseo de caballos, que algún año se tuvo que suspender por aquello de la peste equina, engalana las calles del real. Las corridas de toros inauguran la temporada taurina con un paso doble de fondo, para terminar con los temidos Miuras el domingo de la clausura.
La visita obligada de todos los famosetes que se precien, con su séquito de paparazzis, convierte a la Feria de Sevilla, a la Feria de Triana (Triana, República Independiente) en uno de los acontecimientos más importantes del año.
Esta Gran Fiesta, también tiene sus detractores, pero seguro que la mayoría no han ido nunca a la Feria… o han ido el fin de semana del cierre, que es peor.
Hace cinco días, con el Alumbrado, se dio comienzo oficial a la Feria…faltan tres días, viernes incluido, para que los fuegos artificiales y la traca final la den por finalizada hasta el año que viene, pero aun quedan muchas horas, mucha manzanilla y muchas ganas de bailar (Sevillanas, por supuesto).
La fotografía del encabezamiento no es un montaje, simplemente es una muestra del Arte que tiene Sevilla, que si no tienes caballo te apañas con una vespa.
Besos a mi tío Miguel que tan feriante ha sido tantos años en su particular caseta de Juan Belmonte, 108…Olé. Esta foto fue tomada en su casa la última vez que las cuatro mujeres de la mia estuvimos en la feria, de eso hace ya unos años.






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